Se burlaron del anciano que pidió comida por tocar el piano, hasta que una sola nota cambió todo….

Pidió comida a cambio de tocar el piano. Se rieron de él… hasta que la primera nota dejó a todo el salón en silencio.

—No quiero que me regalen nada —dijo el anciano—. Solo déjenme tocar una canción a cambio de un plato de comida.

Durante dos segundos nadie respondió.

Después llegaron las risas.

El hombre estaba de pie junto a la entrada de un elegante salón de eventos en Guadalajara. Llevaba una vieja chamarra verde, pantalones gastados y unas botas llenas de polvo.

Frente a él había más de